La historia gira en torno a Jacinto, un joven portugués descendiente de una familia noble exiliada en París, la “Ciudad Luz”, durante la época de Luis Felipe, el primer emperador de Brasil. Jacinto representa la figura del urbanita, un hombre convencido de que la verdadera felicidad se encuentra en la civilización, en el consumo de las últimas novedades tecnológicas, en la vida de lujo y en la admiración por las costumbres europeas. Se presenta como un hombre inteligente, culto y bien educado, pero también profundamente insatisfecho con su vida en París, donde se siente un extraño, un “desechado” en un mundo que le parece superficial y vacío. Su vida está llena de “fastidio”, de pequeñas frustraciones que acumulan una profunda sensación de vacío existencial. Ignoro si Jacinto es inteligente o simplemente es un personaje cómico, pero sin duda, es un personaje muy provocador.
La situación de Jacinto se complica cuando su amigo, José Fernández, le solicita su ayuda en Portugal, trayendo consigo una serie de problemas que exigen su atención. Este requerimiento lo obliga a regresar a sus «atrasados» pagos portugueses, desencadenando una serie de sorpresas y situaciones inesperadas que desafían por completo su concepción de la felicidad y la civilización. Una vez en Portugal, Jacinto se ve sumergido en un mundo muy diferente al que había conocido, un mundo rural y tradicional, lleno de supersticiones, costumbres ancestrales y personajes excéntricos. El contraste entre la vida artificial y deshumanizada que llevaba en París y la autenticidad y el espíritu genuino de las gentes de la región, lo sacude y lo confronta con la verdadera naturaleza de la felicidad. La historia se convierte en una comedia de enredos y situaciones absurdas, donde Jacinto, a pesar de su intelecto, se ve desorientado y presa de la confusión.
El regreso de Jacinto a Portugal es un punto de inflexión en la novela. En lugar de encontrar la frustración que anticipaba, se encuentra con un ambiente rural lleno de vida, de gente sencilla y de tradiciones arraigadas. La ironía de la situación se vuelve evidente cuando se ve obligado a participar en asuntos que él considera atrasados y sin importancia, como la resolución de disputas entre vecinos, la asistencia a fiestas populares y la participación en rituales religiosos. La novela no juzga, sino que observa con una mirada crítica y a menudo divertida las contradicciones de la sociedad portuguesa de la época, mostrando la desconexión entre la élite urbana y las masas rurales.
La trama se desarrolla a través de una serie de encuentros y conversaciones con personajes coloridos y enigmáticos, como el Padre Amaro, un cura excéntrico y con fuertes convicciones, y la Señora de los Pastos Verdes, una mujer enigmática que representa el misterio y la tradición. Cada encuentro plantea nuevos dilemas para Jacinto, obligándolo a cuestionar sus propias ideas preconcebidas y a reevaluar su concepto de la felicidad. A medida que se sumerge en este nuevo mundo, Jacinto se convierte en un personaje más y más cómico, un buceador más y más absurdo, y más y más ridículo que hace que el lector no pueda contener la risa.
Opinión Crítica de La Ciudad y las Sierras
“La Ciudad y las Sierras” es, sin duda, una obra maestra de la novela satírica. Eça de Queiros, con su prosa elegante y su aguda observación social, logra crear un retrato vívido y sorprendente de la sociedad portuguesa a finales del siglo XIX. Su crítica no es simplemente una crítica al progreso, sino una reflexión profunda sobre la naturaleza humana, sobre la búsqueda de la felicidad y sobre la importancia de las raíces. La novela es particularmente relevante en la actualidad, ya que nos invita a reflexionar sobre las consecuencias de la globalización, el consumismo y la alienación en la vida moderna.
La traducción de Eduardo Marquina es crucial para la apreciación de la obra. Marquina ha logrado captar la elegancia y el ingenio de la prosa de Eça, utilizando un lenguaje rico y expresivo que se adapta perfectamente a la atmósfera de la novela. La traducción no solo es precisa, sino que también tiene un valor estético, contribuyendo a la belleza de la obra. La traducción de Marquina no solo permite que la novela llegue a un público más amplio, sino que también la hace aún más atractiva y accesible. la novela es una lectura imprescindible para aquellos interesados en explorar las complejidades de la vida moderna y las contradicciones inherentes a la búsqueda de la felicidad en un mundo en constante cambio.