“Enfermería Pediátrica” de Irma Valverde Molina se basa en el
, desde el manejo de las funciones vitales hasta la prevención de infecciones y el establecimiento de vínculos afectivos. Asimismo, se detalla el
del niño y su familia. La enfermera pediátrica debe ser capaz de identificar las necesidades del niño, no solo en términos físicos, sino también emocionales, psicológicas y sociales. Este enfoque es fundamental para brindar una atención personalizada y eficaz. Además, el libro destaca la importancia de establecer una relación de confianza con el niño y su familia, lo que ayuda a crear un ambiente de seguridad y apoyo. El libro presenta un enfoque integral que considera al niño como un individuo con sus propias necesidades y deseos, y reconoce el papel importante que juega la familia en su proceso de recuperación.
No obstante, aunque la obra es excelente, podría beneficiarse de una mayor énfasis en los aspectos no farmacológicos del manejo del dolor en niños, como la tención y el estimulación sensorial. Si bien el libro aborda esta importancia, una mayor profundidad en esta área sería muy valiosa. También sería beneficioso incluir más estudios de caso que ilustren la aplicación de los principios de enfermería pediátrica en diferentes situaciones clínicas. Considerando la complejidad del cuidado pediátrico, estos ejemplos serían de gran utilidad para los estudiantes y para los profesionales que buscan fortalecer sus habilidades. En general, «Enfermería Pediátrica» es una obra recomendable que debe estar en la biblioteca de cualquier enfermera pediátrica.
el libro se presenta como una herramienta de consulta esencial, un recurso fiable y actualizado que cumple su función de facilitar el conocimiento y promover una práctica de enfermería pediátrica de calidad. La obra, con su riqueza de información y su enfoque en las necesidades del niño, permite al profesional del área ofrecer una atención integral y orientada a la mejora del bienestar infantil.


