La historia se centra en Elena, una veterinaria apasionada y dedicada que reside en Valencia y trabaja en el Zoológico de la ciudad, un lugar donde siente un profundo vínculo con los animales que custodia. Su vida está dedicada a proteger a los majestuosos elefantes, los inteligentes chimpancés y los poderosos leones que habitan en el zoológico. Elena ha dedicado su vida a asegurar su bienestar, alimentando su amor por la fauna y convirtiendo el zoológico en su hogar. Sin embargo, esta tranquilidad se ve abruptamente rota cuando, de manera inexplicable, un tirador desconocido comienza a perpetrar una serie de actos atroces, asesinando ejemplares de diversas especies. No se trata de un simple acto de vandalismo; los animales son eliminados con precisión, a menudo con un aura de frialdad y premeditación que aumenta el terror entre los empleados del zoológico.
La investigación para atrapar al responsable de estos asesinatos recae sobre los hombros de un veterano de la Unidad de Delitos Especiales (UDE), un hombre curtido en mil batallas, y una joven inspectora, una profesional llena de entusiasmo, pero con pocos recursos y una perspectiva más fresca. Ambos se enfrentan a un laberinto sin salida, con pistas dispersas, testigos escasos y la constante presión de las autoridades. En medio de este dilema, emerge una pregunta crucial: legalmente, matar a un animal no se considera “asesinato”. Esta cuestión moral y jurídica crea una tensión aún mayor, obligando a los investigadores a considerar las implicaciones éticas de la situación. El conflicto no se limita a la resolución de un crimen; se convierte en una batalla por la defensa de la vida, tanto humana como animal.
La dinámica de la investigación se complica aún más por la intrincada red de relaciones personales que existen en el zoológico. Elena, la veterinaria, no es solo una profesional; también tiene una relación sentimental con Cristina, su pareja, y una relación más compleja y apasionada con Sidy, su amante y compañero en el parque. Este triángulo amoroso, sumado a las sospechas y los secretos que se esconden tras las paredes del zoológico, añade una capa adicional de tensión a la trama. Cada uno de los personajes podría ser el próximo objetivo del tirador, y la atmósfera de paranoia se intensifica con cada nuevo descubrimiento. La novela explora la idea de que la violencia puede ser producto de una profunda frustración, un luto, o incluso una forma de venganza.
La investigación avanza con obstáculos. La falta de pruebas contundentes y la insistencia de la Fiscalía en que, debido a la naturaleza del crimen, la pena sería levemente menor que la de un asesinato, dificulta aún más el trabajo de los investigadores. Elena, con su conocimiento profundo de los animales y de la dinámica del zoológico, se convierte en un activo crucial. Su capacidad para observar detalles que otros pasan por alto, su empatía con los animales y su intuición la convierten en la clave para desentrañar el misterio. Pero, a medida que se acerca a la verdad, Elena se encuentra en peligro constante, y se da cuenta de que el tirador no es simplemente un criminal, sino alguien que tiene un motivo muy personal. El secreto de la identidad del culpable se desvela poco a poco.
Opinión Crítica de El Olor del Miedo.:
Ríos San Martín ha creado una novela de suspense muy bien construida, con una atmósfera opresiva que se instala en la mente del lector desde las primeras páginas. La descripción del zoológico, con sus animales y sus empleados, es vívida y realista, lo que aumenta el impacto emocional de los hechos. La novela utiliza el entorno del zoológico de forma muy eficaz como un microcosmos de la sociedad, donde se reflejan los problemas y las tensiones de la vida cotidiana. La crítica que se hace a la búsqueda de soluciones rápidas y simplistas ante problemas complejos es especialmente relevante.
La novela no solo entretiene, sino que también invita a la reflexión sobre temas importantes como el valor de la vida, la responsabilidad ética y la importancia de la empatía. El manejo del suspense es magistral, con giros inesperados y momentos de tensión que mantienen al lector al borde de su asiento. Es una obra que provoca debate y que, al final, te hace cuestionarte tus propias convicciones. Recomendable para aquellos que disfrutan de los thrillers psicológicos con un componente moral y que buscan una lectura estimulante y provocadora. Se espera de Ríos San Martín que siga desarrollando su estilo en la creación de narraciones tan impactantes como esta.