“Diario de Irak” no es un relato convencional de la guerra. No hay batallas descritas con detalle, ni análisis tácticos de operaciones militares. En cambio, Vargas Llosa se centra en los aspectos políticos, sociales y humanitarios del conflicto, ofreciendo un retrato complejo y matizado de la situación en Irak. El libro se estructura cronológicamente, siguiendo la evolución de los acontecimientos desde la primera fase de la invasión hasta el desarrollo de las consecuencias a largo plazo. Cada columna es un fragmento de reflexión, un análisis de una situación concreta, un interrogante sobre la justificación de la guerra o una crítica a la actuación de los actores involucrados.
La obra se divide en secciones que corresponden al periodo de tiempo que abarca la guerra. Vargas Llosa aborda temas cruciales como la
, una advertencia sobre los peligros de la arrogancia y del fanatismo. El autor logra, con su voz y su estilo, transmitir al lector la magnitud del error y la necesidad de aprender de los errores del pasado.
La fuerza del libro reside en su honestidad y en su falta de concesiones. Vargas Llosa no intenta defender la guerra, ni siquiera en sus momentos más críticos. En cambio, se muestra como un observador implacable, que cuestiona todo y que no teme expresar su desacuerdo. La columna es, por tanto, un testimonio de valor, que nos recuerda que la verdad a menudo está en contra del poder, y que el pensamiento crítico es esencial para preservar la libertad y la democracia. Además, el libro pone de manifiesto la importancia de la atención a la ética en la política internacional. El autor consigue que el lector se cuestione si las decisiones tomadas por los líderes mundiales están basadas en el beneficio de la humanidad o en intereses particulares.
«Diario de Irak» es un libro que merece ser leído y releído. Es un documento histórico invaluable, que nos permite comprender mejor la complejidad de la guerra de Irak y sus consecuencias, pero también nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del poder, la responsabilidad y el papel de los individuos en la construcción de un mundo más justo y humano. Además, se puede considerar una obra fundamental para entender cómo funciona el periodismo de opinión, y para valorar la importancia de los periodistas como guardianes de la verdad y de la democracia. La obra, publicada por Aguilar, es un ejemplo de unibión entre el periodismo y la reflexión, un testimonio de una época turbulenta y un recordatorio constante de los peligros de la guerra.


