La historia de “¡Así de Grande!” se sitúa en la región agrícola de Illinois, cerca de Chicago, a principios del siglo XX. El centro de la trama es Selina Peake DeJong, una mujer con un nombre cariñoso para su hijo Dirk, “¡Así de Grande!”, que refleja no solo su amor paternal sino también su determinación y la grandeza que ella ve en él. La muerte del padre de Selina, el mayor responsable de la granja familiar, la obliga a asumir, de manera inesperada y forzada, la totalidad de las responsabilidades del negocio. Antes, el padre había sido el principal sostén de la familia, pero su fallecimiento deja a Selina, una mujer sin experiencia ni formación formal en agricultura, a cargo de una empresa que está al borde de la ruina.
Selina se enfrenta a un entorno en el que los roles de género tradicionales son extremadamente rígidos. En ese momento, el trabajo en el campo se consideraba una tarea exclusiva para los hombres, y las mujeres eran relegadas a roles domésticos. Sin embargo, movida por el amor y el deseo de asegurar el futuro de Dirk, Selina decide desafiar estas convenciones y dedicarse, a pesar de la oposición de la comunidad, al trabajo del campo. Esta decisión no es solo una cuestión de supervivencia económica; es también una declaración de principios, una afirmación de la autonomía y la capacidad de Selina para tomar las riendas de su propio destino. La novela explora con gran detalle cómo esta decisión la convierte en un objeto de burla y desaprobación por parte de los demás habitantes de la comunidad, quienes la ven como una intrusa, una mujer que «no debe» involucrarse en un negocio tan «masculino».
La novela se desarrolla en torno a la lucha de Selina por mantener la granja a flote, un proceso que se ve constantemente obstaculizado por los problemas económicos y las dificultades inherentes a la vida rural. Selina no solo debe lidiar con las limitaciones impuestas por su género, sino también con las complejas dinámicas de la comunidad agrícola, llena de rivalidades, secretos y prejuicios. A medida que el lector avanza en la historia, se aprecia la creciente determinación de Selina, su capacidad para aprender y adaptarse a las exigencias del trabajo en el campo, y su creciente resentimiento hacia aquellos que la juzgan y la limitan. La narrativa no solo documenta los aspectos prácticos del trabajo agrícola, sino que también revela el impacto psicológico de la lucha de Selina sobre su personalidad y su relación con los demás.
Selina, sin embargo, no es una heroína intocable. Su novela está llena de complejidades y momentos de duda, fracaso y frustración. Se muestra como una mujer con debilidades y limitaciones, una persona que lucha contra sus propias inseguridades y errores. Su relación con Dirk, a pesar de su amor incondicional, se ve tensada por la falta de comprensión y el desafío constante que el joven representa para la estabilidad de la granja. A medida que la situación económica empeora, Selina se enfrenta a la desesperación, a la posibilidad de perder todo lo que ha logrado. A pesar de esto, se niega a rendirse y continúa luchando con una tenacidad y una determinación que inspiran admiración. El núcleo de la historia radica en el viaje de Selina, que va desde la inseguridad y la dependencia hasta la autonomía y la independencia.
Opinión Crítica de ¡Así de Grande!: Un Testimonio Atemporal
“¡Así de Grande!” es una obra maestra literaria que, a pesar de haber sido escrita hace más de un siglo, sigue siendo relevante y conmovedora en el siglo XXI. La novela destaca por su profundo análisis de los roles de género, su retrato realista de la vida rural y su poderosa historia de autodescubrimiento. El personaje de Selina Peake DeJong es, sin duda, uno de los más memorables de la literatura estadounidense, y su historia continúa resonando con los lectores debido a su universalidad. La novela es un testimonio atemporal de la fuerza del espíritu humano y la capacidad de superación.
La prosa de Edna Ferber es rica y evocadora, y su habilidad para crear personajes tan vívidos y realistas es encomiable. La novela no es solo una historia de supervivencia, sino también una exploración profunda de la naturaleza humana, de las relaciones familiares y de los desafíos de la vida. La intención de la autora es palpable y el lector no puede evitar sentir una profunda empatía por Selina y sus luchas. El ritmo de la novela es pausado y deliberado, lo que permite al lector sumergirse en el mundo de la granja y en la vida de los personajes. Sin embargo, esta lentitud, a veces criticada, es precisamente lo que hace que la historia sea tan efectiva y conmovedora. Recomendable para lectores que disfrutan de la narrativa clásica y las historias sobre la perseverancia y la lucha por la independencia.
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