La historia se centra en Lupita, una mujer policía en una ciudad mexicana de apariencia tranquila pero con profundas heridas sociales. Lupita es una figura patéticamente inadaptada: alcohólica, poco agraciada y constantemente maltratada por su pareja. Su vida, marcada por la rutina y la desesperación, se ve abruptamente alterada cuando, al presenciar un asesinato en una esquina, se convierte en la única testigo. El licenciado Larreaga, un hombre que parecía no tener enemigos, ha sido asesinado, y Lupita, paralizada por el miedo y la incapacidad de recordar los detalles del crimen, decide tomar la iniciativa y resolver el misterio por su cuenta.
Esta decisión la arrastra a un mundo de intrigas y peligros, donde se enfrenta a la corrupción policial, al narcotráfico y a oscuros intereses políticos. Lupita, impulsada por un instinto de justicia y una necesidad de recuperar el control de su vida, se convierte en una investigadora poco ortodoxa, utilizando sus habilidades limitadas y su intuición para desentrañar la verdad. A medida que avanza en su investigación, se enfrenta a numerosos obstáculos, desde la oposición de los criminales hasta la desconfianza de la policía. Sin embargo, su determinación y valentía la impulsan a seguir adelante, demostrando una fuerza interior sorprendente.
La novela se construye alrededor de la investigación de Lupita, que, a pesar de su falta de formación y experiencia, utiliza su conocimiento del entorno local y su instinto para desentrañar el caso. A través de entrevistas, interrogatorios y observaciones, Lupita va reconstruyendo la historia del asesinato, descubriendo una red de corrupción que se extiende por las altas esferas del poder. Su proceso de investigación está marcado por errores y fracasos, pero también por momentos de brillantez y intuición. La autora utiliza la primera persona para sumergirnos en la mente de Lupita, permitiéndonos experimentar sus miedos, sus dudas y su creciente determinación.
A medida que avanza la trama, la novela explora temas más profundos, como la violencia de género, la pobreza y la desigualdad social. El abuso que sufría Lupita por parte de su pareja se convierte en una metáfora de la opresión y la falta de control que experimentan muchas mujeres en un entorno violento. La novela también cuestiona la naturaleza de la justicia y la capacidad del sistema legal para proteger a las víctimas. Lupita, como figura marginal y fuera de la ley, representa una alternativa a la justicia convencional, demostrando que la verdad y la justicia pueden encontrarse en los lugares más inesperados.
Opinión Crítica de A Lupita Le Gustaba Planchar:
«A Lupita Le Gustaba Planchar» es una novela impactante y memorable, que se erige como una obra maestra del realismo mágico latinoamericano. Laura Esquivel, con su prosairía y su estilo narrativo innovador, crea un personaje principal que se queda grabado en la memoria. Lupita, a pesar de sus defectos, es una figura humana y vulnerable, que nos hace reflexionar sobre la condición humana y la lucha por la supervivencia. La novela no ofrece soluciones fáciles, ni héroes idealizados, sino que nos presenta una realidad cruda y compleja, que nos obliga a cuestionar nuestros propios valores y prejuicios.
La autora utiliza un lenguaje lleno de oralidad, leyenda y humor negro, que contribuye a crear un ambiente único y cautivador. La mezcla de elementos fantásticos y realistas, junto con el uso de la memoria y la percepción, hacen de la novela una experiencia sensorial y emocional intensa. Además, la novela aborda temas relevantes y actuales, como la violencia de género, la corrupción política y la pobreza, que son especialmente importantes en el contexto de América Latina. «A Lupita Le Gustaba Planchar» es una lectura obligada para cualquiera que quiera profundizar en la cultura y la sociedad mexicana, y para aquellos que buscan una novela que les haga reflexionar sobre la condición humana. Altamente recomendada para aquellos que disfruten de la lectura de autores como Gabriel García Márquez o Isabel Allende.


