La obra de Romero se estructura en una narración que comienza con el fin del Imperio Argentina y la consolidación de la República, estableciendo las bases para el desarrollo económico y político del país en el siglo XX. El autor explora el auge del agricultura comercial y la aparición de las primeras industrias, así como las tensiones entre la élite agropecuaria y las aspiraciones de las clases urbanas. Se analiza la influencia del capitalismo liberal y la formación de un modelo económico basado en la exportación de productos primarios. La obra detalla la expansión del ferrocarril, el crecimiento de Buenos Aires y la aparición de una nueva clase media, pero también señala las desigualdades sociales y las tensiones políticas que sentaron las bases para los conflictos del siglo XX.
Una parte central del libro se dedica a la Revolución de 1916 y sus consecuencias, que evidenciaron las profundas divisiones en la sociedad argentina y revelaron las limitaciones del modelo económico dominante. Romero analiza el ascenso del nacionalismo como respuesta a las crisis económicas y políticas, y el impacto de la Primera y Segunda Guerras Mundiales. El autor examina la consolidación del Estado Metropolitano y el control del gobierno sobre la economía, así como la influencia del fascismo y el nacionalismo alemán en el desarrollo de ideas autoritarias en Argentina. Se analiza el impacto de la crisis del 1929 y la adopción de políticas proteccionistas.
El libro se profundiza en el período de dictaduras militares (1976-1983), mostrando los mecanismos de represión, la violación de los derechos humanos y la imposición del terror. Romero no se limita a relatar los hechos, sino que analiza las causas y las consecuencias políticas, económicas y sociales de estos años sombríos. Se explora la transición democrática, el proceso de «cierre político» y la lenta recuperación de la libertad. Se destaca la importancia de la sociedad civil en la lucha contra la dictadura y en la promoción de la democracia. Además, se analiza el papel del imperialismo estadounidense en la región, especialmente en relación con Argentina.
La obra también aborda el período de neoliberalismo y la apertura económica de Carlos Menem. Romero examina la adopción de políticas de libre mercado, la privatización de empresas estatales y la desregulación de la economía. Se analiza el impacto de estas políticas en la sociedad, la pobreza y la desigualdad. El autor también analiza el papel de los fondos internacionales y la imposición de condiciones por parte del FMI y el Banco Mundial. Además, se explora el impacto de la globalización y la integración regional. La incorporación del capítulo dedicado a los diez años del gobierno de Menem y el epílogo actualizado, contribuyen a ofrecer una visión contemporánea de la situación argentina.
El libro de Romero se caracteriza por su enfoque crítico y reflexivo, que le permite interrogar los relatos tradicionales de la historia argentina. La obra se centra en la comprensión de las dinámicas de poder, las ideologías y las políticas que han moldeado el destino del país. El autor evita las narrativas simplistas y propone una interpretación que considera los factores económicos, sociales y políticos de manera integrada. Se enfatiza la importancia de analizar la visión de mundo de los diferentes actores sociales y las relaciones de poder que han influenciado las decisiones políticas.
El autor presta especial atención a la evolución del modelo económico argentino, desde la economía agroexportadora hasta el neoliberalismo. Se examinan los ciclos económicos y las crisis que han afectado al país, y se analizan las consecuencias de estas crisis en la vida de las personas. Se explora la relación entre el Estado y la economía, y se examina el papel de los grupos de interés en la formulación de políticas económicas. Romero analiza la globalización y su impacto en la economía argentina, y propone una visión crítica de sus consecuencias para la sociedad.
El libro también aborda la revolución cultural que se produjo en Argentina en la década de 1960, y su impacto en la literatura, la música y el arte. Se examina la emergencia de nuevas formas de expresión que desafiaron las normas tradicionales, y se analiza la influencia de las corrientes intelectuales del mundo. Se explora la reacción conservadora que se produjo en algunos sectores de la sociedad, y se examina la lucha entre diferentes ideologías. El autor revisa la importancia de la educación y el papel de la cultura en la formación de la identidad nacional.
Por último, la obra incluye un análisis de la crisis política y social que se produjo en Argentina en la década de 1980, y su relación con la dictadura militar. Se examinan las violaciones de derechos humanos, el terrorismo de Estado y la resistencia de la sociedad civil. Se analiza la transición democrática y el proceso de reconciliación. Romero destaca la importancia de la memoria histórica y la necesidad de hacer justicia a las víctimas de la dictadura. El libro concluye con una reflexión sobre el desafío de construir una sociedad abierta, justa y democrática en el siglo XXI.