El libro se basa en las cartas que Cortés envió a Carlos V, su rey, inmediatamente después de su llegada a México. Estas cartas, escritas con una mezcla de euforia, sorpresa y cautela, son la base de “La Gran Tenochtitlan”. Cortés describe la ciudad como un prodigio, una metrópoli que desafía toda comprensión. Lo que más impactó inicialmente a los españoles fue la ubicación misma de Tenochtitlan: una ciudad construida sobre una isla en el lago Texcoco, accesible solo a través de cinco grandes calzadas que parecían surgir de la nada. Esta circunstancia, según Cortés, aumentaba aún más la grandeza y el misterio de la ciudad. Describió los canales que serpenteaban a través de Tenochtitlan, utilizados para el transporte de mercancías y personas, y las numerosas islas habitadas que formaban parte de la ciudad.
La descripción de la arquitectura de Tenochtitlan es particularmente impresionante. Cortés describe la construcción de los templos, dedicados a los dioses principales de la religión mexica, como Quetzalcóatl y Huitzilopochtli, con sus imponentes estructuras de piedra, adornadas con oro y otras joyas. En particular, el Templo Mayor, el centro religioso y político de la ciudad, es descrito como una maravilla arquitectónica, con sus enormes dimensiones y su grandeza. Además, el conquistador enfatiza la belleza de la ciudad en sí misma, con sus calles pavimentadas, sus casas de madera y sus plazas públicas, donde se reunía la gente para realizar sus actividades diarias. La descripción de la grandeza de la ciudad estaba, en parte, ligada a la creencia de los españoles en la divinidad de la misma.
La vida cotidiana en Tenochtitlan, según Cortés, era muy diferente a la de los españoles. Describe a la gente como trabajadores diligentes, con una gran variedad de oficios y profesiones. Menciona la importancia de la agricultura, especialmente el cultivo de maíz, frijol y calabaza, que era la base de la alimentación de la población. También describe la existencia de mercados bulliciosos, donde se vendían productos de todo tipo, desde alimentos hasta objetos de lujo. Sin embargo, también se observa en la narración una distancia, un juicio moral, hacia las costumbres de los mexicas, que Cortés considera paganos y bárbaros.
La estructura del libro, basada en las Cartas de Relación, permite a Cortés documentar de manera sistemática sus observaciones y juicios sobre Tenochtitlan. Inicialmente, el conquistador se centra en la defensa de la ciudad, describiendo los muros de piedra, las torres de vigilancia y las fortificaciones que protegían la ciudad de posibles ataques. Este enfoque en la defensa refleja la naturaleza estratégica de las primeras operaciones militares de Cortés, una preparación para el inevitable conflicto. Además, la descripción detallada de la logística de la ciudad, la organización del ejército y el suministro de alimentos, es esencial para entender el desarrollo de la campaña militar.
A medida que avanzaba la campaña, Cortés dedicó más espacio a describir la riqueza natural de la región que rodeaba Tenochtitlan. Menciona las abundantes fuentes de agua, las tierras fértiles y la variedad de animales que habitaban la zona. Esta descripción no era solo un registro descriptivo, sino también una justificación para la expansión del imperio español. Cortés veía en la riqueza de la región un potencial invaluable para el comercio y la explotación, lo que lo llevó a buscar aliados entre las diferentes tribus indígenas. La combinación de elementos descriptivos, militares y exploratorios, permite a los lectores obtener una imagen completa de la situación política y estratégica en la que se encontraba Cortés.
El libro también ofrece una valiosa perspectiva sobre las relaciones entre los españoles y los mexicas. Cortés describe inicialmente la cautela y el temor que inspiraba a los mexicas a los españoles, y el respeto que éste le inspiraban a ellos. Sin embargo, a medida que Cortés se ganó la confianza de algunos líderes indígenas, desarrolló una relación de colaboración, que facilitó el avance de sus tropas. Es importante notar que esta relación se basaba en la promesa de protección contra otros enemigos, y en la obtención de recursos y apoyo logístico. La narración de este encuentro, contaminado desde el punto de vista español, es crucial para comprender el desarrollo de la conquista.
Opinión Crítica de La Gran Tenochtitlan: Unas palabras sobre la obra
“La Gran Tenochtitlan” es un documento invaluable para entender la historia de la conquista de México, pero es fundamental leerlo con un ojo crítico, reconociendo las limitaciones y los sesgos inherentes a la perspectiva de Hernán Cortés. La obra no es un relato objetivo de la historia de Tenochtitlan; es, fundamentalmente, un relato desde la perspectiva de un conquistador español, y por tanto, está filtrado por sus prejuicios, sus ambiciones y sus valores. Es importante recordar que Cortés estaba interesado en justificar su expedición y en obtener el apoyo de sus monarcas, y por ello, tendía a enfatizar los aspectos negativos de la cultura mexica y a resaltar sus propios logros.
A pesar de estas limitaciones, “La Gran Tenochtitlan” sigue siendo una fuente de información valiosa. La descripción de Tenochtitlan es, sin duda, una de las representaciones más detalladas que existen de la ciudad antes de su destrucción. La riqueza de detalles sobre la arquitectura, la organización social y la economía de Tenochtitlan son testimonio de la laboriosa investigación de Cortés. Sin embargo, es crucial complementar esta lectura con otras fuentes, como los relatos de los propios mexicas, para obtener una visión más completa y equilibrada de la historia de Tenochtitlan. De hecho, la obra, más que un documento histórico, se puede considerar un producto de la propaganda de Cortés, diseñado para influir en la opinión pública de España.
Recomendaciones: «La Gran Tenochtitlan» es una lectura recomendada para aquellos interesados en la historia de la conquista de México y en la riqueza cultural de las civilizaciones prehispánicas. Sin embargo, se recomienda leerla acompañada de otros textos, que ofrezcan una perspectiva diferente sobre la historia de Tenochtitlan y de la relación entre españoles y mexicas. Considera esta obra como un punto de partida, una puerta de entrada a un mundo de asombro, de conflicto y de destrucción.
