La novela se desarrolla en la isla de Ítaca, no después del regreso de Odiseo, sino durante su ausencia prolongada. La historia comienza con la llegada de una joven llamada Lyra, enviada por Odiseo para servir a Penélope. Lyra no es una criada cualquiera; ella pertenece a un grupo de doce jóvenes, todas ellas destinadas a ser, inevitablemente, víctimas de la ira de Odiseo al regresar. La narrativa, desde el punto de vista de Penélope, procede entonces a detallar la lenta erosión de la esperanza y la creciente desesperación de las jóvenes, mientras contemplan su destino.
Atwood construye magistralmente la atmósfera de opresión. La vida de las jóvenes está definida por la vigilancia constante de Odiseo, a través de sus emisarios y de los pretendientes, quienes buscan constantemente su compañía y, por extensión, su muerte. La
del mito de Odiseo. Atwood no simplemente relata la historia clásica; la desmonta, la critica y la reinterpreta desde una perspectiva que es radicalmente diferente. La novela es un acto de redención literaria, un elogio a la memoria y una denuncia de la falta de empatía que a menudo define las narrativas históricas.
La fortaleza de la novela radica en su perspectiva única. Al darle voz a Penélope, Atwood nos presenta una mujer que es a la vez vulnerable y poderosa, desesperada y resiliente. La narración nos muestra la desesperación de las jóvenes, su miedo y su angustia, y nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del poder y la justicia. El uso del narrador segmentado – Penélope y las voces fragmentadas de las jóvenes – es una técnica muy efectiva que intensifica el impacto emocional de la novela.
La novela no es un homenaje al mito de Odiseo. Más bien, es una crtica implacable de la obsesión por la héroe y la deshumanización de los personajes que no encajan en este modelo. Atwood nos muestra que Odiseo no es un héroe invencible, sino un hombre con defectos, capaz de violencia y crueldad. Esta revelación es desafiante, pero también es necesaria para comprender la complejidad de la historia.
Recomendaciones: Este libro es imprescindible para cualquiera que esté interesado en la literatura clásica, la ficción histórica, la exploración de temas de género y poder, o simplemente en una lectura provocadora y bien escrita. Es una obra que requiere reflexión y que debe leerse con atención y empatía. Es considerado un ejemplo de lo mejor de la literatura contemporánea y es recomendable para adultos y adolescentes mayores de 18 años.