La historia comienza con la llegada al mercado de arte español del eminente restaurador británico, James R. Silver. Silver, un hombre obsesionado con la autenticidad del arte, ha dedicado su vida a estudiar las técnicas y los materiales empleados por los grandes maestros. Su investigación lo lleva a creer firmemente que Diego Velázquez no era, en realidad, el genio que se le atribuye, sino un
. En ocasiones, la trama se vuelve demasiado compleja y confusa, lo que puede dificultar la comprensión de la historia. Además, algunos de los personajes secundarios son poco desarrollados y carecen de profundidad. No obstante, estas debilidades no empañan la calidad general de la obra, que se beneficia de la habilidad narrativa de Robles y de su capacidad para crear atmósferas y generar suspense.
“El Aguador de Sevilla” es una recomendación para los amantes de los thrillers y de la historia del arte. La novela es un viaje fascinante a través de los misterios de la historia del arte, que invita al lector a cuestionar sus propias percepciones y a reflexionar sobre la naturaleza de la verdad, la autenticidad y la creatividad. Robles ha logrado crear una obra que, más allá de ser un entretenimiento, es un homenaje a la complejidad del arte y a la importancia de la duda crítica. La novela no solo ofrece una lectura entretenida, sino también una experiencia intelectualmente estimulante, que permanece en la memoria del lector mucho después de haber terminado de leerla.
